Hambre en adultos mayores: Una vejez marcada por la dependencia alimentaria

Hambre en adultos mayores: Una vejez marcada por la dependencia alimentaria

Nueve de cada diez adultos mayores no pueden consumir proteínas y quienes lo hacen, solo las consumen una vez al mes. Además, seis de cada tres ancianos se alimenta de lo que les llega en los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), ya sea bolsa o caja. Estas cifras se desprenden de un informe de la ONG Convite, en el que la organización expresa su preocupación por las precarias condiciones de vida de esta población.

La preocupación radica en que la bolsa de comida de los Clap tienen un bajo contenido proteico y contienen en su mayoría carbohidratos, que pueden aumentar el riesgo de padecer enfermedades como la diabetes en los adultos mayores, según el informe titulado «Monitoreo del acceso a la salud y a la seguridad social en Venezuela» presentado el pasado 18 de agosto y realizado durante el mes de julio en los estados Miranda, Lara y Monagas.

Estos datos concuerdan con la versión que se conoció tras el deceso de dos ancianos, Silvia Margarita Sandoval Armas, de 72 años, y su hermano Rafael David Sandoval Armas, de 73, quienes se mantenían con la pensión estipulada en 400.000 bolívares (0,76 centavos de dólar según la tasa de este 30 octubre) y la bolsa del Clap. Ambos fallecieron por desnutrición.

El Pitazo te explica cómo y qué comen las personas de la tercera edad en Venezuela, un país en el que es «costoso vivir», según el 99% de los consultados para el informe de Convite.

El beneficio del Clap les llega cada dos meses a 43% de los encuestados, a quienes solo les dura 15 días. A su vez, 49,5% dicen comer tres veces al día, 43,6% se hace dos comidas y 3,3% come una sola vez al día.
A pesar de que una gran parte de los entrevistados aseguran comer tres veces al día, 52% de estas personas han tenido que reducir las porciones, el 37% lo ha hecho algunas veces y solo un 10% afirma que nunca han dejado de comer.

Por su parte, los encuestados dijeron querer comer distintos rubros como: 64% extrañan comer pescado, 54% pollo, 51% carnes rojas, 48% frutas, 41% embutidos, 29% golosinas, 22% queso y 18% verduras.

Pero los adultos mayores no solo padecen la falta de proteínas en su dieta alimenticia, también están afectados por los demás problemas como la falta de servicios públicos, la pensión que no alcanza en un país con hiperinflación y por el acceso a la salud.

De los 602 encuestados, el 88% presenta interrupciones en el servicio de electricidad en sus viviendas. Mientras que un 92% aseguró que padece por interrupciones en el servicio de agua. Con respecto al gas doméstico, 70% tienen irregularidades en la distribución del gas.

En el área de la salud, el 31% de los entrevistados dijeron que no tienen acceso a la salud; sin embargo, 89% indicó que no cuentan con póliza.

Las conclusiones del informe de Convite no son tan diferentes con las aportadas en julio por la Encuesta de Condiciones de Vida 2019-2020, en la que afirman que 79,3% de los venezolanos se encuentra en pobreza extrema; es decir, más de 22 millones de personas. De allí mismo se desprende que el consumo nacional promedio de proteínas es 34.3% del total requerido.

Con información de El Pitazo

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