Educar para equilibrar

Educar para equilibrar

En la naturaleza todo se da con gracia, fluidez y armonía, al ritmo de la melodía universal del movimiento constante y sincrónico. En ella cada principio marca el lento fenecer de lo que acontece; sutiles y rutinarias periodicidades que constituyen ciclos perfectos.

Todo se transforma, nada se destruye. El tiempo transcurre sin perturbación y la confusión es ajena a lo existente; hasta que aparece el hombre sobre la tierra. Inicialmente, éste carecía de principios morales, éticos y sociales, sin embargo, se adaptó a los ciclos constantes de la naturaleza, tomando de ella sólo lo necesario para subsistir.

Con el devenir de los siglos, se gesta en el ser humano el germen de la ambición, el cual corroe gran parte de su esencia, provocándole un progresivo interés por asirse de los dones de la naturaleza, sin medida ni mesura, perturbando el orden perfecto, lo que origina desequilibrio y caos en los ciclos naturales.

Uno de los trastornos más graves causados por el hombre a la naturaleza es el cambio climático. Este mal provocó que surgieran nuevas perspectivas sobre la crisis ambiental, alertando al mundo sobre los peligros que se avecinan, que amenazan con exterminar a todo ser vivo sobre la faz de la tierra.

Con esfuerzo titánico, surgen movimientos conservacionistas y ecologistas que llevan a cabo acciones altruistas en aras de equilibrar la balanza universal de la vida.

El hombre no puede descansar, descuidar ni soslayar la gesta planteada, pues, de ello depende la vida misma, y el tiempo es su principal enemigo.

Todos debemos sumar voluntades en pro de salvar el planeta, ya sea fomentando la cultura del reciclaje y conservacionismo, la búsqueda de nuevas formas de energía renovable, la reducción de la tala y quema indiscriminada de los bosques y selvas; entre otros.

Quizás el mayor aprendizaje que obtengamos de la crisis actual que vive Venezuela es la deconstrucción progresiva de conductas irresponsables hacia el medio ambiente.

Se han despertado en el venezolano nuevas perspectivas de reutilización de los desechos, no me refiero al hambre que impulsa al ciudadano a consumir comida del basurero, sino al despertar de la cultura del reciclaje.

Por su parte, los docentes aportamos nuestro mayor esfuerzo, tanto al adaptar nuestra práctica pedagógica a la situación imperante, como al mostrarle a los estudiantes diversas formas en las cuales podemos aprovechar y reutilizar los desechos sólidos.

Esto demuestra que los venezolanos tenemos la capacidad de aprovechar los vientos de la mar adversa y encauzarlos a nuestro favor.

José Luis Pérez Pérez
Magister en Educación mención Enseñanza de las Matemáticas Básicas

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